¿Se puede distribuir todo el patrimonio en legados?

En el Derecho común, el testamento es válido aunque no contenga institución de heredero o ésta no comprenda todos los bienes, admitiéndose en el Código Civil la distribución de toda la herencia en legados. Tal situación ha sido contemplada por múltiples sentencias del Tribunal Supremo y Resoluciones dela Dirección General de los Registros y del Notariado bajo el prisma de que el principal problema que plantea una sucesión sin herederos es la liquidación del patrimonio hereditario, y no tanto la determinación de un sucesor universal.

Por esa razón, ha llegado a afirmarse que la distribución de toda la herencia en legados permite la existencia de una sucesión sin herederos; esto es, sin herederos presentados como tales ni disfrazados de legatarios, toda vez que en el sistema del Código Civil el llamamiento «ab intestato» no se produce para asegurar en toda sucesión un heredero, sino para evitar la vacancia de bienes cuando el testador, con independencia del título en que lo haga, no dispone de todos los bienes relictos.

Diversas Resoluciones de la Dirección General de los Registros y del Notariado expresaron que en el caso del artículo 891 del Código Civil los legatarios ocupan el lugar de los herederos, transformándose las cuestiones de representación del causante en problemas de liquidación del patrimonio, que hacen innecesaria la intervención de sucesores a título universal y absurda la exigencia de una declaración de herederos para el limitado fin de entregar los bienes relictos.

De entender que en todo caso en el cual los legados no agoten el total caudal relicto no cabe aplicar la norma del artículo 891, o si se exige una voluntad expresa del testador sobre la distribución de todo su patrimonio en legados, nunca podrá tenerse la certeza absoluta de que los legados ordenados abarquen efectivamente todos los bienes de la herencia, por lo que ante la incertidumbre sobre la posibilidad de que exista algún elemento patrimonial que no ha sido objeto de disposición sería imprescindible siempre abrir la sucesión intestada para que una vez llamados los herederos abintestato pueda realizarse la liquidación del patrimonio hereditario.

Por ello debe admitirse la interpretación del artículo 891 del Código Civil según la cual en los casos en que el testador no hubiera dispuesto de algún bien de escaso valor en relación con el resto del caudal relicto debe también aplicarse dicha norma legal si –como ha apreciado la albacea en este caso– existe una voluntad del testador de que se distribuya su herencia de esa forma, sin necesidad de la apertura de la sucesión intestada.

Examinada las disposiciones de la testadora y especialmente aquella por la cual realiza el encargo a la albacea, no es difícil extraer la conclusión de que la causante ha deseado distribuir el caudal relicto mediante las concretas atribuciones singulares que detalla sin institución de heredero (Resolución de la Dirección General de los Registros y del Notariado de fecha 11 de septiembre de 2013).

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Legado de dinero de la abuela a favor de sus nietos

El supuesto real que comentamos se refiere a la reclamación que cuatro hermanos dirigen contra su padre porque su abuela les había dejado en el testamento un legado consistente en 87.807,86 euros para cada uno de ellos.

El padre se opuso a la reclamación alegando que se trataba de un legado de cosa específica y determinada que no existía en la herencia de la abuela al tiempo del fallecimiento, pues el único dinero que existía en este momento era de 30.000 euros, por lo que, según el art. 869.2 del Código Civil, se había producido la extinción del legado.

La cuestión controvertida exige determinar, en primer lugar, a que clase pertenece el legado que exigen los 4 hermanos. Si se trata simplemente de legado de dinero, que “deberán ser pagados en esta especie, aunque no lo haya en la herencia”, según expresamente establece el art. 886 del Código Civil, o bien se está ante un legado de cosa específica al que quepa aplicar el citado art. 869, de tal manera que si esa cosa específica no existe al tiempo del fallecimiento, el legado automáticamente se extingue.

La Audiencia Provincial de Asturias, en su Sentencia de fecha 30 de julio de 2012, declara que estamos ante un legado de cosa específica y que, a pesar de no ser suficiente la cantidad legada, debe repartirse entre los 4 hermanos los 30.000 euros existentes al tiempo del fallecimiento. Los argumentos fueron los siguientes:

a) En la cláusula primera del testamento se dice que la causante lega a sus 4 nietos una determinada cantidad de dinero, “legado que será pagado con dinero que forma parte del caudal hereditario”. Es esa indicación de que será abonado con “dinero que forma parte del caudal hereditario” la que impide calificar esos legados como simplemente de cosa genérica o de dinero, al que deba aplicarse el art. 886. Efectivamente, una cosa es legar una suma de dinero y otra, distinta, es que ese legado se refiera a dinero que se delimita no sólo por la cantidad sino por otras circunstancias que permitan diferenciarlo del resto (por ej. como cita la doctrina, el que se encuentra en mi caja fuerte, o el depositado en una determinada cuenta).

b) Parece clara en este caso la voluntad de la testadora de limitar el dinero objeto de legado al que hubiera en la herencia (“dinero que forma parte del caudal hereditario”) de tal forma que si no existiese, devendría ineficaz el legado.

c) La segunda cuestión a examinar es si ha quedado acreditado que en la herencia no restaba dinero bastante para hacer frente a esos legados. La prueba reveló que a la fecha del fallecimiento de la causante ésta era titular de una cuenta bancaria que presentaba un saldo de 30.000 euros. No existe el menor indicio de que hubiera ninguna otra suma de dinero. De hecho, cuando el aquí demandado presentó la relación de bienes a efectos de liquidar el impuesto sucesorio, en época no sospechosa pues entonces no había conflicto entre las partes, no recogía numerario alguno, añadiendo que resultaban imposibles de pagar los legados otorgados a favor de los nietos.

d) Ahora bien, la aplicación del art. 869.2 del Código Civil conlleva que los legados deben contraerse a la suma que había en el caudal hereditario, 30.000 euros, a repartir proporcionalmente entre los cuatro nietos, y no a su extinción total como quería su padre.

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